Autor: Álvaro Urbiola

Significado de la clasificación
SBBB: Mantiene una política fiscal moderada, con una institución monetaria autónoma. Su tendencia de crecimiento económico es estable. Cuenta con cierta liquidez externa, con una fuente de ingresos no diversificada y un manejo adecuado de la deuda. Cuenta con una cierta capacidad para soportar choques exógenos y un sistema financiero local consolidado.
S2: Valores con certeza en el pago oportuno. La liquidez y otros aspectos del deudor son firmes; sin embargo, las necesidades continuas de fondos pueden incrementar los requerimientos totales de financiamiento.
Estas categorizaciones podrán ser complementadas si correspondiese, mediante los signos (+/-) mejorando o desmejorando respectivamente la calificación alcanzada entre las categorías AA y B inclusive.
La información empleada en la presente clasificación proviene de fuentes oficiales; sin embargo, no garantizamos la confiabilidad e integridad de la misma, por lo que no nos hacemos responsables por algún error u omisión por el uso de dicha información. La clasificación otorgada o emitida por PCR constituye una evaluación sobre el riesgo involucrado y una opinión sobre la calidad crediticia, y la misma no implica recomendación para comprar, vender o mantener un valor; ni una garantía de pago del mismo; ni estabilidad de su precio y puede estar sujeta a actualización en cualquier momento. Asimismo, la presente clasificación de riesgo es independiente y no ha sido influenciada por otras actividades de la Clasificadora. El presente informe se encuentra publicado en la página web de PCR (http://www.ratingspcr.com/), donde se puede consultar adicionalmente documentos como el código de conducta, la metodología de clasificación respectiva y las clasificaciones vigentes.
Racionalidad
En Comité de Calificación de Riesgo, PCR decidió ratificar la clasificación en “sBBB” a la deuda de largo plazo ME, en “sBBB+” a la deuda de largo plazo MN, en “s2” a la deuda de corto plazo ME y en “s2” a la deuda de corto plazo MN con perspectiva “Estable”. La decisión se sustenta en la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del Perú, evidenciada por la recuperación de la actividad económica, una inflación que se mantuvo dentro del rango meta del BCRP, la credibilidad de la política monetaria y condiciones financieras estables. Asimismo, incorpora la sólida posición externa, respaldada por un elevado superávit comercial, altos niveles de Reservas Internacionales Netas, términos de intercambio favorables y una de las menores primas de riesgo soberano de América Latina, reflejada en un EMBIG inferior al promedio regional. Adicionalmente, considera la mejora gradual de las finanzas públicas, sustentada en la reducción del déficit fiscal y del nivel de deuda pública, así como el acceso favorable a financiamiento. No obstante, la calificación continúa limitada por la dependencia de los ingresos fiscales respecto al ciclo de los commodities, la consolidación fiscal pendiente y la persistencia de restricciones estructurales asociadas a la elevada informalidad, baja productividad, debilidad institucional, conflictividad social e incertidumbre política, factores que continúan restringiendo el crecimiento potencial del país. Finalmente, la diferencia de un notch entre las calificaciones en moneda local y extranjera responde a la mayor capacidad del país para atender obligaciones en moneda nacional, respaldada por un mercado de deuda local desarrollado, la credibilidad del Banco Central de Reserva del Perú y flexibilidad cambiaria.
Perspectiva
Estable.
Resumen ejecutivo
- Entorno internacional estable, con riesgos aún presentes. Durante 2025, la economía mundial continuó expandiéndose a un ritmo moderado, favorecida por la resiliencia de Estados Unidos y el crecimiento sostenido de China. Asimismo, la inflación global continuó normalizándose y las condiciones financieras internacionales mostraron mayor estabilidad. Para Perú, el principal impulso externo provino de la mejora de los términos de intercambio, que crecieron 19.2% en 2025, impulsados por los altos precios del cobre y el oro. Sin embargo, el país mantiene exposición a riesgos asociados a la desaceleración de China, conflictos geopolíticos y posibles correcciones en los precios de las materias primas.
- Recuperación económica sostenida impulsada por la demanda interna. La economía peruana consolidó su recuperación durante 2025, registrando un crecimiento del PBI de 3.4%, mientras que la demanda interna aumentó 5.8%, respaldada por el consumo privado (3.6%) y la inversión privada (10.0%). Para 2026, el BCRP mantiene una proyección de crecimiento de 3.4%, con una convergencia hacia tasas cercanas al 3.0% en el mediano plazo. Si bien la evolución es favorable, el crecimiento potencial continúa condicionado por la inversión privada, la estabilidad política y el desarrollo de proyectos de infraestructura y minería.
- Inflación controlada y política monetaria estable fortalecen el entorno macroeconómico. La inflación cerró 2025 en 1.51%, manteniéndose dentro del rango meta del BCRP y entre las más bajas de América Latina. La inflación subyacente alcanzó 1.83%, mientras que la tasa de referencia permaneció en 4.25%, luego de una reducción acumulada de 250 puntos básicos entre 2023 y 2025. Este escenario permitió mantener expectativas de inflación estables y consolidó la credibilidad de la política monetaria como uno de los principales soportes de la estabilidad económica del país.
- Fortalecimiento de la posición externa y bajo riesgo soberano. Durante 2025, la posición externa del Perú continuó siendo uno de los principales soportes de su perfil crediticio, impulsada por un elevado superávit de la balanza comercial de US$ 35,433 millones, favorecido por los altos precios de exportación y los términos de intercambio. Asimismo, las Reservas Internacionales Netas (RIN) alcanzaron aproximadamente US$ 92.1 mil millones, equivalentes al 26.1% del PBI, fortaleciendo la capacidad del país para enfrentar choques externos. En los mercados financieros, Perú mantuvo un EMBIG de 127 puntos básicos, significativamente inferior al promedio de América Latina (333 pbs) y por debajo de Brasil (198 pbs), México (223 pbs) y Colombia (234 pbs), reflejando la confianza de los inversionistas en la estabilidad macroeconómica del país.
- Mejora gradual de las finanzas públicas, con retos persistentes en la consolidación fiscal. El déficit fiscal disminuyó desde 3.4% del PBI en 2024 hasta 2.2% en 2025, apoyado por mayores ingresos tributarios y una reducción del gasto no financiero. Asimismo, la deuda pública bruta descendió de 32.0% a 30.2% del PBI, manteniéndose en niveles moderados respecto de sus pares regionales. No obstante, la consolidación fiscal aún depende del comportamiento favorable de los precios de los commodities y de mantener una política de control del gasto público.
- Condiciones financieras y cambiarias continúan siendo favorables. El sol se apreció durante 2025 y el tipo de cambio cerró alrededor de S/ 3.36 por dólar, favorecido por los elevados precios de exportación y la mejora de los términos de intercambio. Paralelamente, la liquidez en moneda nacional creció 10.6% y el crédito al sector privado aumentó 6.5%, evidenciando una recuperación gradual de la actividad económica y condiciones de financiamiento más favorables para empresas y hogares.
- Persisten riesgos estructurales e institucionales que limitan el crecimiento de largo plazo. A pesar de la solidez de los fundamentos macroeconómicos, el país continúa enfrentando desafíos asociados a la incertidumbre política, la conflictividad social y el contexto geopolítico internacional. En consecuencia, la sostenibilidad del crecimiento económico requerirá fortalecer la inversión privada, preservar la disciplina fiscal, mantener la estabilidad institucional y continuar impulsando reformas que incrementen la productividad y la competitividad del país.
Factores clave
Factores que podrían mejorar la calificación:
- Reducción sostenida de la informalidad que permita ampliar la base tributaria actual.
- Mayor estabilidad institucional y política que consolide la confianza de los inversionistas.
- Una mayor diversificación económica que reduzca la dependencia de sectores específicos y fortalezca la capacidad de crecimiento del país.
- Reducción sostenida del endeudamiento público que mejore el perfil de solvencia soberana.
Factores que podrían conducir a una disminución en la calificación:
- Deterioro fiscal sostenido que debilite las finanzas públicas e incumpla con la regla actual.
- Incremento sostenido del endeudamiento público y deterioro de reservas que reduzcan el perfil de solvencia y liquidez soberana.
- Un menor crecimiento económico y/o elevada inflación persistente que reduzcan la capacidad de pago del país.
- Debilitamiento institucional o político que afecte la confianza de los inversionistas o agentes económicos en el mercado.
- Pérdida de la independencia del Banco Central de Reserva que haría reducir la credibilidad de la política monetaria, afecte la estabilidad de precios y deteriore la confianza de los inversionistas.
Metodología utilizada
La opinión contenida en el presente informe se ha basado en la aplicación de la “Metodología de calificación de riesgo soberano (Perú)” vigente, aprobada con fecha 18 de febrero de 2021.
Contexto Internacional
Al cuarto trimestre de 2025, El entorno internacional mostró una evolución menos adversa que en el año previo, con un crecimiento global moderado en un contexto de normalización gradual de la inflación, tasas de interés internacionales aún elevadas frente a los niveles prepandemia, tensiones geopolíticas persistentes, especialmente en Medio Oriente, y una mayor fragmentación comercial. En cuanto al contexto latinoamericano, se proyecta un crecimiento ligero en cuanto a la inflación para los países de Colombia y México debido al aumento de aranceles en sus productos como también el incremento del salario mínimo en el primer país señalado, Por otro lado, los demás países de la región se mantienen aún en el rango meta.
Crecimiento mundial y principales socios comerciales
La economía mundial mostró un desempeño similar al de 2024, principalmente por la resiliencia de Estados Unidos y la recuperación de China durante el primer semestre de 2025, comportamiento que se mantuvo parcialmente durante el cuarto trimestre. De acuerdo con el Reporte de Inflación de junio de 2026 del BCRP, el crecimiento mundial fue revisado al alza de 3.3% a 3.4% para 2025 y de 3.4% a 3.1% para 2026, mientras que para 2027 se proyectó que se mantendría en 3.1%. Al cierre del 2025 las tensiones en el Medio Oriente siguen acentuándose cada vez más lo que tendría un impacto directo en cuanto a la producción mundial del petróleo debido a la disputa por el estrecho de Ormuz que sostiene el canal de transporte de alrededor del 20% de la producción de esta.
En Estados Unidos, la economía señala una tendencia a la baja en el último trimestre de 2025 el cual solo tuvo un crecimiento de 2.1% reflejando una desaceleración respecto al 2.8% registrado en 2024. Los principales motivos fueron la reducción del consumo de bienes como también el gasto federal y la fuerte caída de las exportaciones. En la Eurozona, tuvo un crecimiento de 1.4% frente al cierre del año anterior 2024, esto es gracias a la reducción de tasas de interés como también la tendencia a la baja de inflación. En China presenta un crecimiento de 5.0% en 2025 y se espera una leve reducción de la tasa de crecimiento ubicándose en 4.5% en 2026 por menor dinamismo del consumo interno. Este último se ha mantenido a un nivel bajo debido a los conflictos con EE. UU., específicamente en los términos comerciales.

Inflación global y política monetaria internacional
La desinflación global continuó y se mantuvo constante durante 2025, aunque con una marcada heterogeneidad entre economías. En varias economías desarrolladas, la inflación se mantuvo por encima de los objetivos de sus bancos centrales. Sin embargo, tuvieron una leve reducción de 2.4% a 2.1% En economías emergentes, el entorno fue menos favorable debido a que la inflación tuvo un aumento de 3.4% a 3.7%, específicamente en los países de Turquía e India.
En América Latina, la normalización inflacionaria también fue diferente y no homogénea. Perú sobresalió por registrar una de las menores tasas de inflación entre sus principales pares de la región y una tasa de referencia inferior a la de Brasil, Colombia, México y ligeramente debajo de Chile. Esta posición relativa refleja una mayor estabilidad monetaria, menor incertidumbre y expectativas de inflación más ancladas. En contraste, Brasil y Colombia mantuvieron tasas de política monetaria significativamente altas, asociadas a presiones inflacionarias más persistentes y la necesidad de mantener tasas de interés reales positivas. México mostró una inflación más contenida, pero todavía con una tasa de referencia elevada en términos relativos, mientras que Chile se ubicó en una posición moderada y estable.
Condiciones financieras internacionales y apetito por riesgo Según el World Economic Outlook (enero 2026), al cierre de 2025, las condiciones financieras internacionales se mantuvieron relativamente acomodadas, pese a momentos de volatilidad, en incremento de los bonos soberanos tuvo como efecto un endurecimiento ligero en el entorno financiero. En el mismo contexto, el apetito por el riesgo permaneció favorable debido a la resiliencia de la economía mundial y el sólido desempeño del sector tecnológico en cuanto a su inversión y el incremento de sus acciones, aunque persistieron riesgos en cuanto al aumento de las tasas de interés.

La evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos reflejó este proceso de normalización gradual. Al cierre del periodo analizado, el rendimiento del Treasury a 10 años se ubicó alrededor de 4.12%, mientras que el rendimiento a 2 años se situó cerca de 3.45%, configurando una curva con pendiente positiva luego del periodo de inversión observado entre 2022 y 2024. Esta normalización de la pendiente de la curva sugiere una menor expectativa de endurecimiento monetario de corto plazo y una transición hacia una postura menos restrictiva. Sin embargo, el nivel todavía elevado del tramo largo evidencia que los mercados continúan incorporando primas asociadas a inflación, sostenibilidad fiscal estadounidense y mayor emisión de deuda pública.
Para Perú, los rendimientos de los Treasuries son relevantes por tres canales. Primero, un mayor rendimiento de los bonos estadounidenses eleva el costo de oportunidad de invertir en deuda emergente, pudiendo reducir el apetito por instrumentos soberanos de países como Perú. Segundo, tasas externas más altas encarecen el financiamiento soberano y corporativo, especialmente en moneda extranjera. Tercero, un diferencial de tasas más estrecho frente a Estados Unidos puede generar presiones sobre monedas emergentes y flujos de portafolio. Por el contrario, una reducción gradual de tasas en Estados Unidos favorece las condiciones de financiamiento externo, reduce la presión sobre monedas emergentes y puede mejorar los flujos hacia deuda soberana en moneda local.
En este entorno, el apetito por instrumentos de economías emergentes se mantuvo selectivo. Los países con marcos macroeconómicos creíbles, inflación controlada, bancos centrales independientes, deuda pública moderada y posiciones externas sólidas conservaron mejor acceso a financiamiento. Perú se benefició de esta diferenciación relativa por su historial de estabilidad macroeconómica, bajo nivel de deuda pública frente a pares regionales, elevadas reservas internacionales, baja inflación y credibilidad del BCRP.

En los mercados financieros internacionales, Perú mantuvo una posición crediticia favorable frente a sus pares regionales, reflejada en un EMBIG persistentemente inferior al promedio de América Latina y al de la mayoría de las economías comparables. Al cierre de diciembre de 2025, el EMBIG Perú se ubicó en 127 puntos básicos, significativamente por debajo del promedio de América Latina (333 pbs) y de economías como Brasil (198 pbs), México (223 pbs) y Colombia (234 pbs). No obstante, Chile continuó registrando la menor prima de riesgo de la región, con 91 pbs. Esta diferenciación refleja la percepción favorable del mercado sobre la estabilidad macroeconómica de Perú, respaldada por un nivel moderado de deuda pública, la credibilidad de la política monetaria del BCRP y la solidez de su posición externa. En paralelo, el rendimiento del bono soberano peruano en soles a 10 años se ubicó alrededor de 5.8%, mientras que la tasa de referencia del BCRP cerró el año en 4.25%. La diferencia entre ambas tasas incorpora la prima por plazo, las expectativas de inflación, la percepción del riesgo soberano, la liquidez del mercado de deuda y las condiciones financieras internacionales. Asimismo, el spread EMBIG Perú permaneció cercano al 3%, por debajo del spread promedio de América Latina de 4,3%, evidenciando que el mercado continuó asignando una menor prima de riesgo a la deuda peruana respecto del promedio regional.
En conjunto, los indicadores muestran que Perú conservó una de las menores primas de riesgo soberano de América Latina durante 2025, ubicándose únicamente por detrás de Chile, lo que refleja la confianza relativa de los inversionistas en sus fundamentos macroeconómicos. No obstante, preservar esta ventaja requerirá mantener la disciplina fiscal, la credibilidad de la política monetaria, la estabilidad institucional y la fortaleza de las cuentas externas, especialmente en un contexto en el que las condiciones financieras internacionales continúan sujetas a incertidumbre.
Materias primas y términos de intercambio
En cuanto a los términos de intercambio, estos tuvieron una evolución favorable para Perú debido a que tuvo un crecimiento a 19.2% en 2025 frente al 12.3% obtenido en 2024. La persistencia de las principales economías del mundo en la inversión de la IA aumenta significativamente la demanda por metales críticos, esto sumado a los conflictos geopolíticos que desencadenan escasez de concentrados y paralizaciones operativas. En efecto, causan un alza en los precios de exportación en los productos de oro, cobre, zinc y café.

La mejora de los términos de intercambio fue crediticiamente relevante para Perú porque fortaleció la balanza comercial, contribuyó al superávit en cuenta corriente, elevó la generación de divisas del sector exportador y redujo presiones sobre el tipo de cambio. También tuvo efectos fiscales indirectos mediante mayores utilidades mineras, pagos a cuenta y regularización del impuesto a la renta.
No obstante, esta fortaleza debe interpretarse con cautela. El soporte externo descansa parcialmente en precios de commodities históricamente altos, lo que introduce vulnerabilidad ante una corrección abrupta. Un deterioro en China, una recomposición del dólar global, una menor demanda por metales industriales o un relajamiento de tensiones geopolíticas que reduzca el precio del oro podrían debilitar los términos de intercambio, la cuenta corriente y la recaudación asociada al sector minero.
Comercio internacional y riesgos geopolíticos
El comercio internacional continuó condicionado por tensiones comerciales, reconfiguración de cadenas de suministro y mayor uso de instrumentos arancelarios. El giro proteccionista en economías avanzadas, particularmente en Estados Unidos, elevó la incertidumbre para países exportadores y reforzó la desunión del comercio global. Para Perú, los efectos directos son acotados en comparación con economías más integradas a cadenas manufactureras complejas, pero no son irrelevantes. Las medidas comerciales pueden afectar productos agroindustriales, químicos, siderometalúrgicos o manufacturas vinculadas a insumos metálicos, además de alterar los precios relativos de commodities.
El BCRP señala que, en términos absolutos, las nuevas medidas arancelarias de Estados Unidos implican un encarecimiento generalizado de exportaciones peruanas hacia dicho mercado. Sin embargo, en términos relativos, la posición competitiva de Perú se preserva en varios productos donde sus competidores enfrentan aranceles similares o mayores, especialmente en ciertos productos agroindustriales, de cobre y pesqueros.
En paralelo, los conflictos en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones estratégicas entre Estados Unidos y China mantuvieron riesgos sobre energía, transporte marítimo, alimentos, fertilizantes, confianza empresarial y flujos financieros. Para Perú, estos shocks operan principalmente por tres canales: precios de importación, especialmente combustibles y alimentos; demanda externa por minerales y productos no tradicionales; y percepción global de riesgo hacia mercados emergentes.
A nivel regional, América Latina continuó enfrentando riesgos asociados a inseguridad, polarización política, baja capacidad estatal, presiones sociales y bajo crecimiento potencial. Este entorno limita la capacidad de la región para capturar plenamente las oportunidades asociadas a minerales críticos, transición energética, agroexportación y nearshoring. En el caso peruano, estas oportunidades existen, pero su materialización depende de estabilidad política, predictibilidad regulatoria, ejecución de inversiones y reducción de conflictos sociales.
Contexto Local
La economía peruana mantuvo una trayectoria de recuperación y resultó en un PBI aproximado de S/ 605,789 millones, a precios constantes de 2007, apoyada por la normalización de sectores primarios, el dinamismo de la demanda interna, la baja inflación y condiciones financieras más flexibles. Al cuarto trimestre de 2025, el PBI registró una expansión interanual de 3.8%, mientras que en el periodo enero-diciembre acumuló un crecimiento de 3.4%.

Por sectores, el crecimiento mostró una composición relativamente diversificada. En diciembre de 2025, los sectores con mayor contribución al avance de la producción fueron manufactura, agropecuario, comercio, servicios y construcción; mientras que los sectores de minería e hidrocarburos se contrajeron. La manufactura tuvo el mayor crecimiento con un 4.6% en diciembre 2025 frente a 11,8% en diciembre 2024, esto es debido principalmente a la producción de conservas y productos congelados de pescado; sin embargo, lo que más se vio afectado fue la producción de harina y aceite de pescado frente al periodo anterior.

De cara a 2026, la ocurrencia del fenómeno El Niño representaría un riesgo para las perspectivas económicas del país, al afectar principalmente los sectores agrícola y pesquero, reducir las exportaciones y generar presiones sobre los precios de los alimentos. En este contexto, el BCRP proyecta que el crecimiento del PBI se moderaría de 3.4% en 2025 a 3.2% en 2026 y 2027, mientras que la demanda interna pasaría de 5.8% a 4.9% y 3.3%. Asimismo, el consumo privado mostraría un menor dinamismo y la inversión privada fija desaceleraría de 10.0% en 2025 a 9.5% en 2026 y 5.0% en 2027. A ello se sumaría una reducción del crecimiento de las exportaciones de 4.4% a 1.6% en 2026, reflejando el impacto esperado sobre las actividades primarias y los mayores riesgos para el desempeño macroeconómico.
Desde el enfoque del gasto, el crecimiento estuvo principalmente explicado por la demanda interna. En enero-diciembre de 2025, la demanda interna creció 5.8%, por encima del crecimiento del PBI, reflejando un mayor impulso de consumo e inversión. El consumo privado creció a 3.6%, favorecido por la recuperación del empleo, el aumento de ingresos reales, la baja inflación y mejores condiciones crediticias. El consumo público creció a 2.8% al cierre de 2025 frente a 2,1% en 2024, mientras que la inversión pública desaceleró su crecimiento a 5.7%, frente al cierre de 2024 de 14,7%. Esta disminución fue debido a desembolsos a una menor escala por parte del gobierno en proyectos que están a cargo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) y en escuelas Bicentenario.
La demanda externa neta tuvo una contribución menos favorable. Las exportaciones reales disminuyeron 4.4% en enero-diciembre de 2025, mientras que las importaciones aumentaron 12.8%, impulsadas por mayores compras de bienes de capital; sin embargo, factores climáticos como El Niño débil dieron efectos negativos en cuanto a la producción de harina de pescado y productos agropecuarios.
Para el cierre de 2026, el BCRP proyecta que el PBI se mantendrá en 3.4%, con una expansión de la demanda interna de 5.9%, consumo privado de 3.6% e inversión privada de 12.5%. Para 2027, el porcentaje convergería hacia 3.2% anual, en un escenario de menor impulso de la demanda interna y normalización de la inversión pública. Esta trayectoria es consistente con una economía estable, pero no necesariamente con un aumento estructural del crecimiento potencial. La sostenibilidad del crecimiento dependerá de la continuidad de la inversión privada, estabilidad política, reducción de conflictividad social y avance de proyectos de infraestructura y minería.
Inflación, política monetaria y condiciones financieras locales
La inflación se mantuvo dentro del rango meta del BCRP y entre las más bajas de América Latina. A noviembre de 2025, la inflación interanual fue de 1.37%; posteriormente, en diciembre, se ubicó en 1.51%, en el tramo inferior del rango meta de 1.0%-3.0%. Este comportamiento fue el resultado del alza en los precios de alimentos como el pollo y la papa. Entre los diversos servicios básicos, el que también se vio afectado fue el suministro de agua que tuvo una ligera alza. La baja inflación permitió preservar el poder adquisitivo de los hogares y contribuyó a la recuperación del consumo privado. La inflación sin alimentos y energía también se mantuvo contenida. Este indicador, más relevante para evaluar presiones de demanda, se ubicó alrededor de 1.83% hacia diciembre de 2025, cerca del centro del rango meta. Los indicadores tendenciales de inflación permanecieron controlados, lo que evidencia que el proceso de desinflación no respondió únicamente a componentes volátiles, sino también a una menor presión subyacente. En el acumulado a diciembre de 2025, la inflación fue de 1.51%, mientras que la inflación sin alimentos y energía acumuló 1.83%.

En este contexto, el BCRP mantuvo la tasa de referencia en 4.25% en las reuniones de octubre, noviembre y diciembre de 2025, luego de acumular una reducción de 250 puntos básicos entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. La tasa de referencia real se ubicó alrededor de 2%, muy cerca del nivel estimado como neutral. Por ello, la postura monetaria puede caracterizarse como cercana a neutral, no expansiva. El BCRP mantuvo un sesgo prudente, condicionado a la evolución de la inflación, sus determinantes y las expectativas.
Las condiciones financieras locales continuaron flexibilizándose gradualmente. Las tasas de interés en moneda nacional siguieron la trayectoria de la tasa de referencia, especialmente en segmentos de menor riesgo y plazo. Al cierre de 2025, las condiciones financieras en moneda nacional mostraron una evolución acorde con la tasa de referencia. En este contexto, la liquidez en moneda nacional registró un crecimiento interanual de 10.6 % en diciembre de 2025, mientras que el crédito al sector privado alcanzó una expansión interanual de 6.5 % en diciembre de 2025. Este desempeño del crédito estuvo respaldado principalmente por los segmentos corporativo y gran empresa, reflejando la recuperación gradual de la actividad económica.
La credibilidad del BCRP sigue siendo una de las principales fortalezas del perfil soberano peruano. La combinación de inflación baja, expectativas ancladas, tipo de cambio flexible y política monetaria predecible reduce la vulnerabilidad macro financiera y mitiga parcialmente los riesgos derivados de la inestabilidad política.
Tipo de cambio y mercado cambiario
El tipo de cambio tuvo una tendencia a la baja durante 2025 siendo los últimos meses su baja más pronunciada. Esto es debido a que, a los precios altos del oro y cobre, los términos de intercambio mostraron situaciones favorables y el apetito global por reducir las tensiones comerciales. Al cierre de diciembre de 2025, el tipo de cambio se ubicó alrededor de S/ 3.36 por dólar.

El BCRP continuó interviniendo en el mercado cambiario con el objetivo de reducir volatilidad excesiva, sin fijar un nivel específico del tipo de cambio. En 2025, el banco central redujo el saldo de instrumentos cambiarios y realizó compras de dólares en el mercado spot en un contexto de apreciación del sol. Esta estrategia permitió suavizar movimientos abruptos y, al mismo tiempo, fortalecer la posición de reservas. La flexibilidad cambiaria, combinada con intervención preventiva, sigue siendo un elemento relevante de estabilidad en una economía con dolarización financiera todavía significativa.
La apreciación del sol tuvo efectos macroeconómicos mixtos. Por un lado, contribuyó a reducir presiones inflacionarias vía menores precios de bienes importados, combustibles y componentes vinculados al tipo de cambio. También favoreció importaciones de bienes de capital e insumos, apoyando la recuperación de la inversión. Por otro lado, una apreciación persistente puede afectar márgenes de algunos sectores exportadores no tradicionales, aunque este efecto fue compensado parcialmente por precios internacionales favorables.
Sector externo y balanza de pagos
La posición externa se mantuvo como uno de los principales soportes del perfil soberano. Al primer trimestre de 2026, la balanza de pagos anualizada registró un superávit en cuenta corriente de US$ 15,448 millones, el cual equivale al 4,3% del PBI. Este resultado reflejó principalmente un elevado superávit comercial, impulsado por altos términos de intercambio y mayores precios de exportación, el aumento de la producción de fruta seca como también de zinc.

La balanza en cuenta corriente alcanzó un superávit anualizado de US$ 12,005 millones al cierre de 2025. Las exportaciones ascendieron a US$ 93,993 millones, de las cuales US$ 70,332 millones correspondieron a productos tradicionales y US$ 23,415 millones a productos no tradicionales. Las importaciones totalizaron US$ 58,560 millones, impulsadas por la recuperación de la demanda interna y mayores compras de bienes de capital, bienes de consumo e insumos industriales. La mejora comercial estuvo explicada más por precios que por volúmenes, dado que las exportaciones reales crecieron menos que las importaciones reales.
El ingreso primario continuó siendo deficitario, con un saldo negativo de US$ 23,104 millones al cierre de 2025. Este déficit responde principalmente al pago de utilidades, dividendos e intereses al exterior, especialmente de empresas con participación extranjera en sectores minero, financiero y de servicios. Esta dinámica es estructural en una economía que ha recibido inversión extranjera directa significativa. No constituye por sí misma una debilidad crediticia, pero reduce parcialmente el efecto positivo del superávit comercial sobre la cuenta corriente.
La cuenta financiera registró una entrada neta de capitales de US$ 3,342 millones al cierre de 2025. Bajo la metodología del BCRP, la cuenta financiera se presenta como activos netos de pasivos; por ello, un signo negativo implica entrada neta de capitales. El sector privado registró una salida neta de US$ 1,216 millones, mientras que el sector público mostró una entrada neta de US$ 4,558 millones, asociada principalmente al financiamiento externo y operaciones de portafolio. Esta composición evidencia que el soberano mantuvo acceso a financiamiento externo en condiciones favorables, aunque los flujos privados siguieron siendo sensibles al entorno financiero y político.

Las Reservas Internacionales Netas se mantuvieron en niveles elevados. Al cierre de 2025, las RIN se ubicaron alrededor de US$ 90.2 mil millones. En términos de cobertura, las RIN representaron alrededor de 26% del PBI y cubren ampliamente la deuda externa de corto plazo y los vencimientos externos relevantes. Este nivel de liquidez externa constituye una fortaleza central frente a choques de flujos de capital, presiones cambiarias o deterioros temporales de términos de intercambio.

La deuda externa privada de mediano y largo plazo se mantiene acotada en 10.0% al cierre de 2025 y con tendencia descendente en el horizonte de proyección. Para 2026, el BCRP proyecta se va a reducir hacia 7.6% en 2026 y 6.4% en 2027. La menor deuda externa privada reduce riesgos de refinanciamiento corporativo y exposición a tasas internacionales, aunque también puede reflejar una mayor preferencia por financiamiento local o cautela en decisiones de inversión.
La fortaleza externa de Perú descansa en tres pilares: superávit de cuenta corriente, elevadas reservas internacionales y bajo nivel relativo de deuda externa de corto plazo. Su principal vulnerabilidad es la dependencia de precios de materias primas, particularmente cobre y oro. Una corrección abrupta de commodities, menor crecimiento de China o aumento de aversión global al riesgo podría afectar simultáneamente exportaciones, cuenta corriente, tipo de cambio, ingresos fiscales y percepción de riesgo.
Finanzas públicas
La posición fiscal mostró una mejora relevante durante 2025, aunque la consolidación todavía no puede considerarse estructural. De acuerdo con el Reporte de Inflación de junio de 2026 del BCRP, el déficit fiscal acumulado en los últimos doce meses disminuyó de 3.4% del PBI al cierre de 2024 a 2.32% del PBI al cierre del 2025. Esta corrección respondió principalmente a la reducción del gasto no financiero como porcentaje del producto, asociada al menor gasto del Gobierno Nacional y, en menor medida, al incremento de los ingresos corrientes, favorecidos por los mayores precios de exportación y el dinamismo de la actividad económica.
Para el cierre de 2025, el BCRP indicó un déficit fiscal de 2.2% del PBI, con una convergencia gradual hacia 1.4% en 2026 y 1.5% en 2027. Si bien esta senda representa una mejora frente al déficit de 3.4% registrado en 2024, aún se mantiene por encima de la regla fiscal de mediano plazo de 1.0% del PBI. Por tanto, el riesgo fiscal no se concentra en una presión inmediata de solvencia, sino en la necesidad de sostener la consolidación en un contexto de menor holgura fiscal, gastos rígidos y elevada incertidumbre política.

La recuperación de los ingresos fiscales se explica principalmente por la mayor recaudación del impuesto a la renta, tanto por pagos de regularización como por pagos a cuenta de personas jurídicas, asociados al mayor dinamismo de la economía y a los altos precios de metales de exportación, principalmente cobre, oro y zinc. También contribuyeron pagos extraordinarios vinculados a operaciones corporativas, acciones de fiscalización de la SUNAT, traslados de detracciones, amnistías y multas. No obstante, una parte relevante de esta mejora tiene carácter cíclico o transitorio, por lo que no debe interpretarse como un fortalecimiento permanente de la base tributaria.
Por el lado del gasto, el ajuste se concentró en la reducción del gasto no financiero como porcentaje del PBI. Según el último reporte del BCRP, el gasto no financiero disminuyó al cierre del 2025 con un 19.9% frente al 20.7% indicado al cierre de 2024, y proyecta que seguirá descendiendo a 19% en 2026 y 19.2% en 2027. Esta reducción incorpora un menor gasto de capital asociado a la ausencia de una nueva capitalización de Petroperú, aunque el fisco seguiría honrando garantías vinculadas a la línea de crédito otorgada por el Banco de la Nación a dicha empresa. En 2024, el apoyo a Petroperú bajo la forma de aportes de capital ascendió a S/ 6.1 mil millones, mientras que en 2025 el apoyo se dio principalmente mediante la honra de garantías por aproximadamente US$ 1.0 mil millones.
El resultado primario mejora frente a 2024, pero aún no alcanza una posición suficientemente holgada. El BCRP proyecta un resultado primario de -0.6% del PBI en 2025, -0.3% en 2026 y 0% en 2027, mientras que el pago de intereses se mantendría entre 1.6% y 1.7% del PBI. En consecuencia, la reducción del déficit fiscal dependerá de sostener una contención efectiva del gasto y evitar que los mayores ingresos asociados al ciclo de commodities se traduzcan en incrementos permanentes de gasto corriente.
La baja base tributaria continúa siendo una restricción estructural. Los ingresos tributarios cerraron en el 2025 con un 14.8% del PBI y se proyecta 14.7% en 2026, niveles reducidos para financiar de manera sostenida las demandas de infraestructura, seguridad, salud, educación y protección social. La consolidación fiscal requerirá no solo moderación del gasto, sino también mejoras permanentes en administración tributaria, reducción de evasión y elusión, ampliación de base imponible y racionalización de beneficios tributarios.
Deuda pública y perfil de financiamiento soberano La deuda pública se mantiene en niveles moderados y continúa siendo una de las principales fortalezas del soberano. Según el BCRP, la deuda bruta del Sector Público No Financiero se redujo de 32.0% del PBI en 2024 a 30.1% en 2025, luego se proyecta que se reducirá gradualmente a 28.4% en 2026 y 28.5% en 2027. La deuda neta, por su parte, pasaría de 23.4% del PBI en 2024 a 22.7% en 2025, para luego bajar a 20.7% en 2026 y volver a 22.3% en 2027.

En relación con la regla fiscal de deuda, el ratio proyectado se mantiene por debajo del límite temporal de 38.0% del PBI, aunque se proyecta que para finales del 2026 caerá por debajo del ancla de mediano plazo de 30.0% del PBI. Esto implica que Perú conserva una posición de deuda favorable frente a pares regionales, pero con menor holgura que en periodos previos. El BCRP advierte que los déficits fiscales por encima del límite de la regla fiscal de 1.0% del PBI empezarían a tener un mayor efecto sobre la deuda pública como porcentaje del producto.
El BCRP indica que los niveles actuales y proyectados presentan un panorama positivo de deuda en comparación a otros países de Latinoamérica el cual ratifica la fortaleza a nivel macroeconómico.

La estructura de la deuda presenta fortalezas y vulnerabilidades. La vida media relativamente elevada y la alta participación de deuda a tasa fija reducen el riesgo de refinanciamiento y la sensibilidad inmediata a incrementos de tasas. Sin embargo, la participación de deuda en moneda extranjera continúa siendo un factor de monitoreo, especialmente tras el debilitamiento del mercado local de capitales asociado a retiros de fondos previsionales. Esta exposición se mitiga por el bajo nivel total de deuda, la disponibilidad de reservas internacionales y la credibilidad del BCRP, pero sigue siendo relevante en escenarios de depreciación cambiaria.
El acceso a mercado se mantiene favorable. El BCRP reportó que, en el cuarto trimestre de 2025, las tasas de rendimiento de los Bonos del Tesoro Público en soles disminuyeron en promedio 22 puntos básicos, principalmente en el tramo medio de la curva, en un contexto de reducción de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Asimismo, el MEF realizó operaciones de intercambio de bonos soberanos orientadas a mejorar el perfil de vencimientos y contribuir al desarrollo del mercado de deuda pública.
Los riesgos contingentes se mantienen acotados, aunque Petroperú continúa siendo el principal foco de monitoreo asociado a empresas públicas. Los apoyos recientes del Tesoro, junto con problemas de gobernanza y rentabilidad, evidencian que la empresa puede generar presiones fiscales adicionales si no se consolida una reestructuración creíble. Sin embargo, por su tamaño relativo, el riesgo no altera por sí solo la sostenibilidad de la deuda soberana, aunque sí puede afectar la percepción de disciplina fiscal.
Mercado laboral, informalidad y condiciones sociales
El mercado laboral mostró una mejora moderada al tercer trimestre de 2025, consistente con la recuperación de la actividad económica, aunque mantuvo brechas estructurales relevantes. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Empleo Nacional del INEI, la Población Económicamente Activa alcanzó 18.4 millones de personas en el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2025, equivalente al 69.5% de la población en edad de trabajar. La población ocupada ascendió a 17.6 millones de personas, registrando un crecimiento interanual de 1.5%, con una expansión más marcada en el área urbana que en el área rural.
La tasa de desempleo nacional se ubicó en 4.9% en el cuarto trimestre de 2025, por debajo del 5.6% registrado en similar trimestre de 2024. La reducción fue generalizada por ámbito geográfico, aunque la tasa de desempleo urbano, de 5.7%, continuó siendo superior a la rural, de 1.4%. Por sexo, el desempleo femenino fue de 5.7%, por encima del masculino de 4.2%; mientras que, por grupo etario, los jóvenes de 14 a 24 años registraron una tasa de desempleo de 10.7%, significativamente mayor al promedio nacional.
A pesar de la mejora del empleo y la reducción del desempleo, la informalidad laboral continúa siendo una de las principales restricciones estructurales del perfil soberano. En el periodo enero-diciembre 2025, el 70.2% de la población ocupada tenía empleo informal, frente a 70.9% en el periodo enero-diciembre 2024. Si bien la informalidad se redujo ligeramente, permanece en niveles elevados: alcanzó 94.8% en el área rural y 64.5% en el área urbana. Por tamaño de empresa, la informalidad se concentró en unidades de 1 a 10 trabajadores, donde llegó a 88.8%; y por rama de actividad, fue particularmente elevada en agricultura, pesca y minería, con 91.1%, construcción, con 76.2%, y comercio, con 71.8%.
Esta estructura laboral limita la capacidad de crecimiento de largo plazo. La elevada informalidad reduce la productividad agregada, restringe la base tributaria, debilita la cobertura previsional y de seguridad social, y dificulta la transmisión del crecimiento económico hacia ingresos fiscales permanentes. También reduce la efectividad de la política pública, en tanto una parte significativa de la población ocupada opera fuera de los sistemas formales de tributación, protección social y financiamiento.
Las condiciones sociales siguen siendo un factor restrictivo para el perfil crediticio. La informalidad, las brechas territoriales, el acceso desigual a servicios públicos y la inseguridad ciudadana no generan un riesgo inmediato de liquidez soberana, pero sí afectan el crecimiento potencial, la cohesión social y la capacidad política para sostener reformas fiscales o productivas. Desde una perspectiva soberana, el reto central no es solo reducir el desempleo, sino elevar la formalidad, productividad y calidad del empleo.
Institucionalidad, gobernabilidad y riesgo político
La institucionalidad continúa siendo la principal restricción del perfil soberano peruano. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, el país enfrentaba un entorno político caracterizado por alta fragmentación, baja aprobación de instituciones, tensiones entre poderes del Estado, incertidumbre regulatoria y proximidad del proceso electoral de 2026[1]. Esta dinámica limita la capacidad de implementar reformas estructurales y aumenta el riesgo de medidas con impacto fiscal no financiado.
La incertidumbre política opera por varios canales macroeconómicos. Primero, afecta decisiones de inversión privada, especialmente en sectores intensivos en capital y con largos horizontes de maduración, como minería, infraestructura y energía. Segundo, reduce la predictibilidad regulatoria y eleva el costo de planificación empresarial. Tercero, dificulta la consolidación fiscal, porque incrementa la probabilidad de medidas populistas, beneficios tributarios o expansión de gasto permanente sin financiamiento estructural.
La inseguridad ciudadana se ha convertido en un riesgo económico más visible. El aumento de extorsiones, criminalidad y percepción de inseguridad afecta costos operativos de empresas, comercio, transporte, inversión y confianza de hogares. Aunque no es un indicador fiscal directo, su deterioro puede afectar productividad, formalización, inversión y legitimidad del Estado. En un informe soberano, este factor debe tratarse como un riesgo institucional y de crecimiento potencial, no solo como un problema social.
De cara a las elecciones generales de 2026, el riesgo principal es que el ciclo político eleve la incertidumbre, retrase decisiones de inversión o aumente presiones fiscales. La fortaleza del caso peruano es que las instituciones macroeconómicas, en particular el BCRP y, en menor medida, el marco fiscal, han mantenido continuidad pese a la volatilidad política. La debilidad es que esa estabilidad macro no ha sido suficiente para mejorar gobernabilidad, productividad, formalización ni capacidad de ejecución pública.
Balance crediticio del contexto local
En conjunto, el contexto local al cuarto trimestre de 2025 respalda la estabilidad de la calificación soberana, sustentado en la recuperación de la actividad, inflación dentro del rango meta, expectativas ancladas, credibilidad del BCRP, posición externa sólida, elevados niveles de reservas internacionales y deuda pública moderada. No obstante, estos fundamentos conviven con restricciones fiscales, institucionales y estructurales que limitan una mejora de la nota: el déficit fiscal aún se mantiene por encima de la regla de mediano plazo, los ingresos públicos siguen siendo bajos frente a las necesidades del Estado, la informalidad restringe productividad y recaudación, y la fragmentación política reduce la capacidad de implementar reformas. Por ello, el perfil soberano mantiene una lectura de resiliencia macroeconómica, pero con debilidad institucional persistente.
[1] A la fecha de elaboración de informe, el proceso electoral ha concluido
Anexo

Fuentes
- Banco Central de Reserva del Perú – BCRP. “Reporte de Inflación: Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2025-2027”, junio 2026.
- Banco Central de Reserva del Perú – BCRP. “Reporte de Inflación: Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2025-2027”, marzo 2026.
- Banco Central de Reserva del Perú – BCRP. “Nota Informativa del Programa Monetario – diciembre 2025”.
- Banco Central de Reserva del Perú – BCRP. Series estadísticas BCRPData: producto bruto interno, inflación, tipo de cambio, reservas internacionales netas, deuda pública, riesgo país y cuentas externas.
- Ministerio de Economía y Finanzas – MEF. “Marco Macroeconómico Multianual 2026-2029”.
- Ministerio de Economía y Finanzas – MEF. “Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas 2026-2029”.
- Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI. “Informe Técnico: Producción Nacional”, febrero 2026.
- Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI. “Perú: Comportamiento de los Indicadores del Mercado Laboral a Nivel Nacional y en 27 Ciudades, Cuarto Trimestre 2025”.
- Fondo Monetario Internacional – FMI. “World Economic Outlook”, enero 2026.
- Banco Mundial. “Global Economic Prospects”, 2025.
- Organización Mundial del Comercio – OMC. Comunicados y notas de prensa sobre comercio mundial, 2025.
- Federal Reserve Economic Data – FRED, Federal Reserve Bank of St. Louis. Series de rendimientos de bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Centro de Estudios Internacionales UC – CEIUC. “Índice de Riesgo Político América Latina 2025”.
