El Salvador: Sector Bancos Comerciales

Autor: Adalberto Chávez

Estructura del sector

El sector bancario de El Salvador se compone de 13 entidades reguladas por la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF). Once entidades son de capital privado y dos de capital estatal (Banco Hipotecario y Banco de Fomento Agropecuario). El 84 % de los activos del sistema pertenecen a grupos financieros internacionales con presencia en la región. El sector bancario se caracteriza por estar concentrado debido a que los cuatro bancos más grandes agrupaban el 71.9 % de los préstamos y 69.3 % de los activos totales a mayo de 2026.

Calidad de Activos y Riesgo de Crédito

El sector bancario registró una dinámica favorable en 2025, con una tasa de crecimiento durante de dicho año de la cartera neta de 9.4 %, superior a la tasa promedio anual compuesta (CAGR) de los últimos cinco años 2021-2025 (7.3 %). Este desempeño refleja una aceleración en la colocación crediticia, en un contexto de mayor demanda de financiamiento por parte del sector privado. Este contexto se ha postergado hasta 2026, dado que a mayo, la cartera neta registra un aumento interanual de 10.2 %.

La composición del crecimiento evidencia una expansión relativamente equilibrada, con mayor tracción en sectores productivos respecto al financiamiento de consumo. Desde una perspectiva sectorial, el crecimiento durante 2025 estuvo apalancado principalmente por construcción (+30.8 %), servicios (+18.0 %) e industria manufacturera (+12.6 %), lo que sugiere una expansión vinculada a inversión productiva y actividad empresarial. Asimismo, comercio (+10.1 %) contribuyó al dinamismo del crédito; mientras que consumo (+4.6 %) tuvo un aporte más moderado.

El sector continúa mostrando estabilidad en la calidad de la cartera con un índice de vencimiento de 1.5 % a diciembre de 2025 y 1.5 % a mayo de 2026, inferior al promedio de los últimos cinco años (1.8 %); mientras que la cobertura de reservas ascendió a 152.8 % y 144.9 %, respectivamente; apropiada para absorber riesgos esperados. En un escenario base, PCR considera que durante 2026 se mantendrán niveles de vencimiento y cobertura similares a los registrados en el último periodo, respaldados por niveles altos de la cartera crediticia en categorías regulatorias de riesgo en calidad alta (96 % en categorías A y B), y únicamente el 1.7 % clasificadas como pérdidas.

Actualmente, en línea con un entorno económico más favorable respecto a periodos previos (3.9 % en 2025 y proyección entre 3.0 – 3.5 % en 2026), se vislumbran oportunidades de crecimiento ante el aumento de la actividad económica con el reto de calibrar el riesgo crediticio ante sectores emergentes, tales como turismo.

Riesgo de mercado

La exposición al riesgo de mercado del sector bancario es moderada debido a sus características de economía dolarizada, regulación robusta y madurez del mercado. El sector enfrenta sus mayores exposiciones en sus portafolios de inversión con altas participaciones en la deuda pública con riesgo soberano, particularmente de El Salvador.

La exposición a tasas de interés se mitiga a través del establecimiento de contratos de tasas ajustables. Durante el 2025 se observó una relativa estabilidad en las tasas del sector con reducciones leves en el rendimiento de activos productivos y costo financiero, lo que generó una ligera disminución en el diferencial de tasas o margen financiero. La dinámica de ligera reducción en las tasas de interés está alineada al contexto internacional ante los movimientos en las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y a un ambiente de mayor liquidez en el sistema ante un flujo favorable de remesas y de incremento de depósitos.

Riesgo de Fondeo y Liquidez

El sector mantiene una estructura de fondeo históricamente dominada por los depósitos del público que representaron el 86.9 % de los pasivos totales a diciembre 2025, complementada con préstamos (6.8 %) y títulos de emisión propia (4.0 %). Los depósitos registraron durante 2025 un comportamiento favorable con un aumento interanual de 16.9 %, impulsados por un panorama macroeconómico con mayor estabilidad y liquidez, un flujo de remesas con fuerte incremento (17.8 % durante 2025) y eventos en el sector cooperativo que volcaron los recursos de los ahorrantes hacia el sistema bancario. A mayo de 2026, los depósitos continúan registrando una dinámica de crecimiento muy buena con un aumento interanual de 15.3 %.

El sistema también reportó un aumento en las reservas de liquidez, que a noviembre de 2025 representaban una tasa de encaje efectivo de 14.1 %, superando de manera significativa el nivel reportado al cierre de noviembre de 2024 (11.8 %). Si bien esta tasa de encaje presenta un aumento respecto a los últimos años, aún se encuentra por debajo de los niveles previos a 2020 que superaban el 20.0 %. El compromiso de El Salvador como parte del acuerdo con el FMI es alcanzar un encaje efectivo del 15 % de los depósitos a finales de junio de 2026.

En términos de métricas de liquidez, los fondos disponibles (caja y equivalentes, USD 4,827 millones) representaron el 21.2 % de los depósitos a diciembre 25, superando el umbral del 20 % después de que durante los 3 cierres fiscales 2022-2024 se ubicó por debajo de dicho nivel; mientras que la proporción de préstamos a depósitos se sitúo en 86.1 %, por debajo con respecto al promedio de 92.1 % de los últimos 5 años. La banca continúa manteniendo fuentes de fondeo diversificadas; con financiamiento internacional y en el mercado bursátil; aunque el aumento en depósitos y el entorno de mayor liquidez han reducido la dependencia de estas fuentes y por consecuencia su peso en el balance; sin embargo, se mantienen como opciones ante un escenario más estresado de liquidez.

Adicionalmente, en septiembre de 2025 se publicó la Nueva Ley para la Estabilidad del Sistema Financiero y Garantía de Depósitos que define el marco para la recuperación y resolución de entidades financieras, así como mecanismo de seguro de depósitos y medidas en crisis sistémica. La nueva ley forma parte de los compromisos para fortalecer la regulación, supervisión y estabilidad del sistema financiero, lo que incide en la gestión de liquidez en situaciones de estrés y establece la facultad del Banco Central de Reserva como prestamista de última instancia en casos de deterioro estructural de la liquidez de una o más instituciones, para prevenir situaciones de iliquidez en el sistema financiero, para establecer la liquidez en caso de una crisis causada por una fuerte contracción del mercado y por calamidad pública.

Riesgo de Solvencia

Durante el 2025 el sistema registró un crecimiento de activos ponderados por riesgo de 10 %; en línea con el crecimiento de activos totales y de la cartera; mientras que en el fondo patrimonial aumentó en 5 %. Esta dinámica incidió en una reducción significativa del coeficiente patrimonial que pasó de 14.7 % a 14.1 % al cierre de 2025 y que compara por debajo del promedio de los últimos cinco años. A mayo de 2026 el coeficiente patrimonial refleja una leve recuperación como resultado de las utilidades acumuladas, ubicándose en 14.2 %.

Adicionalmente, el sector registra un nivel de apalancamiento superior al promedio de los últimos cinco años (8.1 veces) y que durante 2025 resultó en 8.8 veces, como resultado del incremento significativo en depósitos. En opinión de PCR, el sector demuestra una capacidad adecuada para generar utilidades que refuercen el patrimonio y respalden el crecimiento de activos ponderados por nivel de riesgo.

Análisis de Resultados del Sector

El sector evidenció un desempeño financiero favorable en 2025, como resultado de una base de activos productivos más amplia derivada principalmente del crecimiento del crédito, en conjunto con la estabilidad del spread financiero. La rentabilidad patrimonial y sobre activos se fortaleció durante 2025 (ROE: 13.8 %; ROA: 1.4 %), por encima de los mostrados en 2024 (ROE: 12.3 %; ROA: 1.4 %) y superiores al promedio de los últimos cinco años (ROE: 10.9 %; ROA: 1.2 %).

El margen neto alcanzó 14.7 % en 2025, superior al 13.4 % observado en 2024. Estos resultados estuvieron impulsados por un adecuado dinamismo de los ingresos financieros, que crecieron 7.3 %, mientras que los costos de captación aumentaron en menor proporción (6.5 %). Adicionalmente, el adecuado control y mitigación del riesgo de crédito condujo a menores gastos de saneamiento de activos lo que, en conjunto con niveles de eficiencia controlados, favoreció a la utilidad neta de USD 387.4 millones, la cual presento un crecimiento de 19.2 % con respecto a lo generado en 2024.Los gastos de saneamiento disminuyeron 3.1 %, en línea con una gestión prudente del riesgo y niveles de morosidad controlados. Por su parte, los gastos operativos mostraron un crecimiento moderado de 8.1 %, lo que derivó en un indicador de eficiencia relativamente estable (61 %) al comparar los dos últimos cierres fiscales.

PCR estima que los indicadores de rentabilidad registrarán una tendencia favorable durante 2026, respaldados por un entorno económico favorable. A mayo de 2026, la rentabilidad del sector muestra una mejora con relación a los del 2025, con unos indicadores de rentabilidad anualizados de ROE de 15.4 % y un ROA de 1.5 %.  .

Conclusiones y Perspectivas

Durante 2025, el sector bancario mostró un desempeño favorable, con indicadores adecuados de riesgo de crédito, liquidez y rentabilidad, mientras que la solvencia se mantuvo en parámetros prudentes. La banca ha capitalizado el mayor dinamismo de la actividad económica para apalancar el crecimiento del crédito, al tiempo que avanza en la implementación de la nueva regulación sobre planes contingenciales y en el fortalecimiento de las reservas de liquidez exigidas por los reguladores, las cuales PCR considera brindarán mayor estabilidad al sistema.

Para 2026, el escenario base contempla estabilidad en las métricas de morosidad, acompañada de niveles prudentes de cobertura. Por su parte, la liquidez tenderá a continuar fortaleciéndose conforme se materialicen los compromisos del país con el FMI orientados al incremento de las reservas de liquidez bancaria. Asimismo, en un escenario de reducción de las tasas de interés internacionales, se prevé que los márgenes financieros reflejen gradualmente estas condiciones, incidiendo en la rentabilidad del sector.

El sector se encuentra frente a un contexto donde puede capitalizar oportunidades en un entorno económico local favorable, apalancado en sectores clave de la economía como la construcción, comercio y servicios; al tiempo que debe enfrentar los retos de continuar expandiendo su cobertura a mercados no bancarizados, manteniendo métricas de mora, liquidez y solvencia prudenciales.

Fuentes

  • Superintendencia del Sistema Financiero
  • Banco Central de Reserva de El Salvador